Respecto al lanzamiento del nuevo sistema operativo Windows 8 surge la duda de si es una consecuencia de la evolución y sofisticación de la informática o supone un punto de partida para los nuevos usos y aplicaciones TIC.

Windows 8 unifica el interfaz de usuario de modo que la experiencia de uso sea la misma independientemente del dispositivo sobre el que se actúe ya sea pc, smartphone, portátil, tableta o cualquier otro.

Integra movilidad y funciones sociales interactuando con la pantalla gráfica de modo que posibilita el acceso a aplicaciones, contactos o redes sociales mediante un interfaz intuitivo y sencillo en el que desaparecen los elementos tan clásicos de Windows como el escritorio, panel de control, menús, botón de inicio, etc.

Además presenta cambios cualitativos desde el punto de vista de la seguridad resultando, hasta la fecha, la versión más segura de las diseñadas por Microsoft.

Windows 8 incorpora un antimalware, evolución del Windows Defender de los sistemas operativos anteriores Vista y Windows 7, que proporciona unos niveles de protección razonables a sistemas que todavía carecen (sí, los hay) de antivirus instalados.

Evita la acción de los bootkits, software maligno que entre otras cosas permite el control de la máquina mediante privilegios de administrador y limpio sin dejar rastro.

Proporciona el sistema de “inicio del antimalware antes de todo” (ELAM) que protege al sistema cuando está arrancando evitando que se cargue malware que pudiera desactivar la solución de antivirus instalada. Permite que sea el único programa ajeno a Microsoft que arranque junto al sistema operativo.

Que todo esto suponga una revolución será cuestión de tiempo, respuesta de los usuarios domésticos y profesionales y reacción de los grandes competidores.

Permanezcan atentos a la pantalla.

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